Recuerdo la noche
de la muerte de Perón.
Me desperté sudado y todo
llorado. Te busqué en el living.
Vos estabas con mamá,
comiendo
en la mesa grande.
Riendo me miraste,
me dijiste que no me preocupara,
que vos no te ibas a morir
así, sin más. Y me calmaste.
Pero esa noche tampoco,
como ninguna otra,
pude verte llorar.
sábado, 26 de mayo de 2012
miércoles, 29 de febrero de 2012
No
La bandera de la esperanza pesa
y cuesta sostenerla cansa
y yo estoy cansado
del monaguillo
de la iglesia de la esperanza
Quiero dejar de esperar
salir a buscar sin pensar
salir a buscar sin pensar
patear el tablero
y pasear
hasta el fin del mundo
Pero no puedo
me freno.
Conozco el dolor.
Vive cerca,
a la vuelta del desamor. Primero B.
Etiquetas:
Poesía
viernes, 17 de febrero de 2012
Dialogando con mi enfermito: "Josecu Lito manda"
“Josecu Lito manda”, le dije. Cerré la puerta del coche y me vine para Buenos Aires.
Él se quedó allá, en la costa, intentando deshacer la madeja de personas que solito se había armado adentro de la cabeza.
Un par de días antes de emprender el regreso de nuestras vacaciones, él, josecupelli, había empezado con las “preguntas de auxilio”: ¿Y ahora qué hago?, ¿dónde voy a trabajar, vuelvo al local o vuelvo a la comunidad? ¿En cuál blog me conviene escribir? ¿Taller de poesía o taller de narrativa? ¿Sigo la facu o empiezo el curso de operador? ¿Me mudo o me quedo en casa?
–¡Pará un poooco, ¿eh?! –le dije, al tiempo que pensaba si era que la historia volvía a empezar. ¿Es que no pensaste en nada en estos quince días?
–Sí… ¡Bah! En realidad me dediqué a descansar.
–Bárbaro, pero algo debe haber salido en limpio…
–¡No!… Es decir…, yo pensaba que sí, y ahora me doy cuenta de que no.
–¿Entonces?
–…
Ojo, yo al pibe lo entiendo. Y sé que su “gran quilombo” en este momento tiene más que ver con su cara pública que con su lado privado. Sus decisiones vitales están firmes. Y desde ahí se fueron construyendo (y reconstruyendo) las relaciones sociales. Todo está bien.
El problema aparece al momento de la exposición pública. Más precisamente: en la exposición pública de sus opiniones y escritos. Ahí duda como loco, se enoja. Sus respuestas son un flan que se come con la cuchara de la propia inseguridad (más o menos, ¿no?).
Hizo seis blogs distintos con una cuenta de mail para cada uno; una página de fb para cada uno; una cuenta de twitter para cada uno… “Y cada uno es temática y estéticamente diferente”, dice.
–¿Y cómo vas a administrar tanto quilombo de cosas?
–Y… No sé… como hice hasta ahora.
–Si hasta ahora no hiciste nada. Desde que tenés esas seis putas cuentas casi no publicás nada… Y todo porque ya no sabés dónde ponerlo.
–Bueno, es que me falta terminar el blog que concentre a todos los demás.
–¡Ja! No publicás nada porque das vueltas al pedo. Tal vez para no hacerlo…
–¡Pero! ¡Es que no puedo mezclar todo en un blog! ¿Cómo voy a poner una reflexión sobre mí al lado de un relato porno? ¿Y una crítica social?... ¿cómo encaja una crítica social al lado de una lista de canciones para escuchar antes de salir de joda? Mirá: cada texto precisa un espacio determinado, colores y diseño que lo acompañen.
–Ok. Pero el problema es que no te da la nafta para publicar todos los días.
–¿Y?
–Y que sabés que un blog si no es renovado constantemente, se muere; y para renovar seis blogs… ¿Entendés?
–Bueno…
–¿Entonces?
–…
Y empecé a trabajar. ¿Te quedó claro?
Etiquetas:
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libertad,
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